Por qué las listas de «ejercicios prohibidos» te dejan peor de lo que estabas
Has buscado qué ejercicios puedes hacer y has encontrado lo contrario: una lista de lo que no. No te dobles. No gires la espalda. No cojas peso. No saltes. No hagas abdominales. Cuatro artículos después, el resumen con el que te quedas es «no me mueva usted mucho», y ese resumen es el peor resultado posible.
Esa lista tiene un origen concreto y antiguo. En 1984 se publicó un trabajo con 59 mujeres con osteoporosis vertebral posmenopáusica y dolor de espalda, instruidas en distintos programas: extensión, flexión, ambos o ninguno. Aparecieron nuevas fracturas vertebrales en el 16 % del grupo de extensión, en el 89 % del de flexión, en el 53 % del combinado y en el 67 % del que no hizo ejercicio terapéutico (Sinaki y Mikkelsen, 1984). Ese 89 % es el padre de todas las prohibiciones que has leído.
Ahora míralo de cerca: en el grupo de flexión había 9 mujeres. Nueve. No fue aleatorizado, tiene cuatro décadas y observó un gesto muy concreto, flexionar la columna repetidamente en personas que ya tenían fracturas vertebrales y dolor.
El consenso actual mantiene esa precaución y la acota: evitar la flexión forzada de columna y, en quien ya ha tenido una fractura vertebral, limitar el impacto a la intensidad de caminar rápido. Y añade que hay poca evidencia de que la actividad física cause daños relevantes y que los beneficios suelen superar a los riesgos (Brooke-Wavell et al., 2022).
La diferencia entre «evita la flexión forzada de columna» y «no cojas peso» es la diferencia entre una precaución razonable y una condena a no estimular nunca el hueso. La lista que circula por internet ha convertido lo primero en lo segundo.
Los tres estímulos que el hueso reconoce

El hueso no lee intenciones ni cuenta minutos. Lee deformación: cuánta y a qué velocidad. Hay tres formas de provocarla.
Carga axial progresiva
Levantar peso con el esqueleto alineado y la columna estable: sentadilla, peso muerto, prensa, press por encima de la cabeza, en las variantes que cada persona pueda ejecutar bien.
El ensayo LIFTMOR hizo eso con 101 mujeres posmenopáusicas de 65 años de media y masa ósea baja (T-score por debajo de -1,0). Ocho meses, dos sesiones semanales de 30 minutos, supervisadas, con 5 series de 5 repeticiones por encima del 85 % de su máximo. La densidad en columna lumbar cambió un 2,9 % frente a un -1,2 % del grupo que hizo ejercicio suave en casa, y en cuello de fémur un 0,3 % frente a un -1,9 %. También mejoraron el grosor cortical del cuello femoral, la estatura y todas las pruebas de función física (Watson et al., 2018).
Lo importante es el apellido: progresiva. Nadie empieza en el 85 % de su máximo, se llega.
Impacto controlado
Saltar, dar zancadas, dejar caer el talón: deformación rápida, que es lo que el hueso detecta mejor.
Un metaanálisis de 28 ensayos aleatorizados con 2.985 participantes encontró efectos reales, modestos y dependientes de la zona: la densidad volumétrica total del fémur proximal mejoró un 3,11 % y el grosor cortical del radio un 1,78 %, sin efectos significativos en radio distal, diáfisis femoral ni columna lumbar (Ng et al., 2023).
Traducción: el impacto suma, sobre todo en la cadera, pero no sustituye a la carga. Y con una fractura vertebral previa el consenso pone el techo en caminar rápido (Brooke-Wavell et al., 2022). Eso se habla antes de empezar, no después.
Tracción muscular sobre el hueso
Los músculos tiran del hueso donde se insertan, y un músculo más fuerte tira más fuerte. Por eso perder músculo y perder hueso van de la mano. Y hay una vía menos elegante y probablemente más decisiva: un músculo fuerte te sostiene cuando tropiezas.
Lo que sí hay que vigilar de verdad, y por qué
Flexión de columna con carga y con velocidad
Esta precaución sí está respaldada por consenso, con un alcance concreto: se desaconseja la flexión forzada de columna, sobre todo repetida, a gran rango y con peso encima (Brooke-Wavell et al., 2022).
Lo que no se desaconseja es agacharte a recoger un calcetín, atarte los zapatos o sentarte. Si cada vez que te inclinas hacia delante piensas que te vas a partir por la mitad, el problema ya no es el hueso. La respuesta útil no es dejar de flexionarte, es organizar la carga con la columna estable y trabajar la musculatura extensora, que es la que sostiene la postura.
Rotaciones bruscas bajo peso
Aquí toca ser honesto: no hay ningún ensayo que demuestre que girar la columna con carga provoque fracturas en personas con osteoporosis. Hay un razonamiento mecánico razonable y una prudencia heredada, no un dato.
No es una tontería: combinar giro, velocidad y peso es mala idea para casi cualquier columna. Pero merece la categoría de «con cuidado», no la de «prohibido». Quien cree que tiene prohibido girar acaba moviéndose como un mueble, y esa rigidez sí tiene consecuencias.
El equilibrio: la fractura llega por una caída, no por un movimiento
Casi ninguna fractura de cadera ocurre haciendo un ejercicio. Ocurre en el pasillo de casa, a las siete de la mañana, con una alfombra de por medio.
La revisión Cochrane sobre esto reunió 108 ensayos aleatorizados con 23.407 personas mayores de 25 países. El ejercicio reduce la tasa de caídas un 23 % (RaR 0,77; IC 95 % 0,71 a 0,83) con certeza alta, y los programas centrados en equilibrio y trabajo funcional la reducen un 24 % (RaR 0,76; IC 95 % 0,70 a 0,81), también con certeza alta (Sherrington et al., 2019). De los datos más sólidos que existen en medicina preventiva.
Y aquí no es un problema abstracto: la fractura de cadera se cuenta hospital por hospital en Castilla y León. Un registro multicéntrico autonómico reunió 13 hospitales públicos y 776 pacientes con una edad media de 86,6 años (Muñoz-Pascual et al., 2017), y la Junta publica cada mes las altas con este diagnóstico como dato abierto. En el conjunto de España, la revisión de registros reunió 55.680 pacientes, edad media 84,6 años, 75 % mujeres, con una mortalidad al año del 18 % (Núñez et al., 2025).
Entrenar el equilibrio no es el complemento simpático del programa: es la parte que más directamente evita la fractura.
Qué no hace nada por tu hueso (aunque sea bueno por otras razones)

Aviso: «no hace nada por tu hueso» no significa «no sirve», significa que no cuenta como estímulo óseo.
- Nadar y aquagym. El agua sostiene el peso del cuerpo, que es justo lo que el hueso necesita notar. Excelentes para moverse sin dolor, nulos como carga ósea.
- Bicicleta. Lo mismo: el sillín hace el trabajo que debería hacer el esqueleto.
- Caminar. Añade muy poco sobre estar de pie. En el metaanálisis por intensidades, las intervenciones de baja intensidad también produjeron efecto en columna, pero unas tres veces menor que las de alta intensidad (Kistler-Fischbacher et al., 2021). No es cero, es poco.
- Estiramientos y movilidad. Mejoran cómo te mueves, no la densidad de lo que te sostiene.
Todo esto se queda. Se trata de añadir, no de sustituir.
Cómo se ve una progresión real de seis meses

Nadie llega a una sala de musculación con 68 años y una osteoporosis y se pone a levantar peso el primer día. Así se ve de verdad:
Meses 1 y 2. Aprender patrones: empuje, tracción, sentadilla, bisagra de cadera y equilibrio. La carga es baja no porque seas frágil, sino porque la técnica tiene que ser automática antes de que pese. Lo que notas es coordinación, y agujetas.
Meses 3 y 4. La carga sube y las repeticiones bajan: más peso, descansos largos. Las sesiones no se alargan, se hacen más densas. En el LIFTMOR eran 30 minutos, dos veces por semana.
Meses 5 y 6. El peso ya es objetivamente alto para ti y empieza a parecerse al estímulo de los ensayos. Lo que notas no es un número: es que te levantas de la silla sin apoyarte y subes la compra de una vez.
Y una advertencia: no repitas la densitometría a los seis meses esperando un titular. Los cambios óseos son lentos, la prueba tiene margen de error y cuándo repetirla lo decide tu médico. Lo que sí podrás medir en seis meses es cuánto peso mueves y cómo caminas.
Qué hace falta para entrenar esto sin miedo

Tres cosas, y ninguna es valentía.
Supervisión. En los ensayos que lograron resultados sin incidentes, cada sesión estaba supervisada: en los 8 meses del LIFTMOR hubo un único evento adverso, un espasmo lumbar leve que costó 2 sesiones de 70 (Watson et al., 2018). Eso no pasa por casualidad ni se reproduce con un vídeo.
Valoración individual. No es lo mismo una osteopenia sin fracturas que una osteoporosis con un aplastamiento vertebral. Si estás en el escalón anterior, aquí tienes qué significa tener osteopenia.
Coordinación con tu médico. Él decide diagnóstico, medicación y precauciones; el entrenamiento se suma a eso, nunca lo sustituye. Si quieres ver cómo se ordena todo en un plan, está el programa Nurtura.
Preguntas frecuentes
¿Puedo levantar peso si tengo osteoporosis?
El LIFTMOR incluyó a mujeres con osteoporosis y con osteopenia levantando por encima del 85 % de su máximo bajo supervisión, con un único incidente leve en 8 meses (Watson et al., 2018). La pregunta no es si puedes levantar peso, sino con qué progresión y con quién.
¿Y si ya he tenido una fractura vertebral?
Cambia el planteamiento: el consenso recomienda limitar el impacto a caminar rápido y evitar la flexión forzada de columna (Brooke-Wavell et al., 2022). Sigue habiendo trabajo de fuerza que hacer, pero la selección de ejercicios es distinta y hay que hablarlo con tu médico antes.
¿Puedo hacer abdominales?
Los abdominales clásicos son flexión repetida de columna, justo el gesto que el consenso desaconseja. Hay maneras mejores de trabajar el tronco, basadas en resistir el movimiento en lugar de generarlo, y además más útiles para sostener la postura.
¿Cuánto tardo en notar algo?
La fuerza y el equilibrio cambian en semanas. El hueso va en escala de meses y no se mide con sensaciones: si esperas notar el hueso, no vas a notar nada nunca.
El miedo se quita entrenando bien, no entrenando menos
Si has llegado hasta aquí con una lista de prohibiciones en la cabeza, la conclusión es sencilla: el problema no era que hicieras demasiado, es que esa lista te dejó sin plan.
Desde enero de 2023 hemos evaluado a más de 1.000 personas antes de ponerles un solo peso en las manos, en sesiones de 50 minutos, individuales o en grupos de 2 a 4, con bioimpedancia profesional y una ficha única que comparten entrenador, nutricionista y fisioterapeuta. Si quieres empezar con alguien delante, aquí tienes entrenador personal en Valladolid y entrenador personal en Burgos.
Contenido elaborado y revisado por un doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte del equipo de Método Zenon.
Referencias científicas de este artículo
- Brooke-Wavell, K., Skelton, D. A., Barker, K. L., Clark, E. M., De Biase, S., Arnold, S., Paskins, Z., Robinson, K. R., Lewis, R. M., Tobias, J. H., Ward, K. A., Whitney, J., & Leyland, S. (2022). Strong, steady and straight: UK consensus statement on physical activity and exercise for osteoporosis. British Journal of Sports Medicine, 56(15), 837–846. https://doi.org/10.1136/bjsports-2021-104634
- Kistler-Fischbacher, M., Weeks, B. K., & Beck, B. R. (2021). The effect of exercise intensity on bone in postmenopausal women (part 2): A meta-analysis. Bone, 143, 115697. https://doi.org/10.1016/j.bone.2020.115697
- Muñoz-Pascual, A., Sáez-López, P., Jiménez-Mola, S., Sánchez-Hernández, N., Alonso-García, N., Andrés-Sainz, A. I., Macias-Montero, M. C., Vázquez-Pedrezuela, C., Pereira de Castro Juez, N., Del Pozo-Tagarro, P., Pablos-Hernández, C., Cervera-Díaz, C., Cerón-Fernández, A., Vuelta-Calzada, E., Perez-Jara Carrera, J., González-Ramírez, A., Collado-Díaz, T., Idoate-Gil, J., Guerrero-Díaz, M. T., … Martín-Perez, E. (2017). Ortogeriatría: primer registro multicéntrico autonómico de fracturas de cadera en Castilla y León (España). Revista Española de Geriatría y Gerontología, 52(5), 242–248. https://doi.org/10.1016/j.regg.2017.03.001
- Ng, C. A., Gandham, A., Mesinovic, J., Owen, P. J., Ebeling, P. R., & Scott, D. (2023). Effects of moderate- to high-impact exercise training on bone structure across the lifespan: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Bone and Mineral Research, 38(11), 1612–1634. https://doi.org/10.1002/jbmr.4899
- Núñez, J. H., Moreira, F., Surroca, M., Martínez-Peña, J., Jiménez-Jiménez, M. J., Ocrospoma-Flores, B., Castillón, P., & Guerra-Farfán, E. (2025). Fracturas de cadera osteoporóticas en España. ¿Cómo estamos? Revisión sistemática y metaanálisis de los registros publicados. Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología, 69(3), 303–317. https://doi.org/10.1016/j.recot.2024.09.010
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